Manos, instrumentos y gestos

Tacchini es un lugar en el que las manos son el primero de los instrumentos que hemos aprendido a valorar, y que seguimos utilizando para reconocer las cualidades y el valor de los materiales, para después transformarlos, coserlos y acercarlos entre sí: actuando según un ritmo de gestos sabios y antiguos, recorriendo de nuevo, y mejorando cada vez, la historia y la memoria. Hacer las cosas a mano significa establecer una relación precisa entre el objeto y el creador, una transmisión perceptible y visible, de sensibilidad y de respeto: y que se revelará también al futuro propietario del producto manufacturado. Una especie de mensajero continuo entre lo que nuestros dedos reconocen, entre los pliegues de una piel o en la curva de un telar, y las manos mismas que han hecho posibles esas formas.

El diseño es fundamental entre el antes y el después, traductor simultáneo entre pensamiento, acción y sentimiento: nada que pueda envejecer, todo simplemente vivido.

Las manos son un medio para conocer: manipular, aferrar, transformar, son las acciones que nos revelan el milagro de los sentidos y de nuestra imaginación. La experiencia de un gesto, repetido muchas veces, y cada vez de manera más sabia y consciente, nos permite domesticar un material, regalarle formas nuevas y embellecerlo, hacerlo funcional, ergonómico, personal, desvelando lo que ya le era proprio, tal vez escondido en los pliegues de un tejido, en la dureza de una madera, en el brillo de un metal.

Unas tijeras, un martillo de goma, unas pinzas, pero también calibres, modelos, plantillas y moldes: un amplio conjunto de herramientas y soportes a los que las manos recurren para transformar, cortar, plegar los materiales que otras manos habrán inspeccionado, comprobado y reconocido. Casi instantáneas de reconocimiento, en las que la belleza del objeto está lo que es capaz de hacer y contar una vez manejado: historias legadas en cada uno de los proyectos Tacchini.